jueves, 26 de noviembre de 2015

Terminad de ver las películas (Crítica 'Dead End', 2003)

Terminad de ver las películas. Esa es mi única recomendación a la hora de verlas. Eso y que no os hagáis una paja antes de ver una, porque estaréis yendo al baño más veces que un niño africano yendo a por agua a un pozo. Antes que nada, me encanta el humor negro, así que si alguno de los que estáis leyendo esta mierda se ofende, que se vaya a tomar por culo. No os lo toméis a mal, yo os quiero mucho. Dicho esto, vayamos a lo que de verdad nos interesa, aunque sé de primera mano que estas putas idas de olla mías os ponen cachondo a más de uno. Me encanto. Pues bien, hace unos días leí un especial sobre Ray Wise, uno de los actores que más me llama la atención y del que me enamoré cuando vi 'Twin Peaks' este verano por primera vez. La película en cuestión se titula 'Dead End' y en español tiene el subtítulo de 'Atajo al Infierno'. Una puta basura vamos. El título en sí ya no inspira mucha confianza, pero viendo las críticas que cosechó la película allá por el 2003 me digné a verla antes de que empezara el Madrid.

El póster mola
Me la puse sobre las cuatro de la tarde o así, después de comer. Duraba una hora y veinte. A la media hora de película la quité. Sí, la quité. La quité porque había un chaval que hacía de hermano de la prota que daba puta grima. Fijaos si me tocó tanto los huevos, que la película en sí no me disgustaba, pero aún así tuve que hacerlo porque no lo soportaba. Aproveché para hacer un poco el gilipollas por la casa, jugar a la play y ducharme. No pensaba volver a ponérmela, pero aún quedaban dos horas para el partido y, como siempre, no tenía nada que hacer. Además, la puta película era francesa, no podía perderme una película de terror francesa. Estoy gilipollas, pero no tanto. Así que me la volví a poner y joder, bendita la hora. Conforme iba avanzando, me atrapaba cada vez más. Una 'Road Movie' con grandes dosis de humor negro e ironía con un final tan sorprendente como inesperado. Y es curioso, porque la película funciona más como comedia negra que como película de terror, a pesar de que el planteamiento y la propuesta del mismo es totalmente todo lo contrario.

Si el póster mola, Ray Wise mola más

A nivel técnico, todo correcto, nada reseñable en este aspecto. En cuanto al reparto, todos bien excepto el jodido puto actor que interpreta al chaval repelente de los cojones, a ese ni agua. Destacar sobretodo a Ray puto amo Wise y a la abuelita de 'Insidious', Lin Shaye, que lo borda la cabrona. Sin duda, 'Dead End' es de esas películas de las cuales no te esperas nada y al final acaban sorprendiéndote y sacándote una sonrisilla. Y por eso mola. Y por eso, amigos míos, hay que terminar de ver todo lo que empiezas, a no ser que una rubia despampanante te esté esperando desnuda en la habitación, en ese caso te cascas una paja y la terminas de ver. ¡Buenos días!


martes, 24 de noviembre de 2015

Bienvenidos a Juárez (Crítica 'Sicario', 2015)

Ayer lunes iba yo vagando por la ciudad cuando no se por qué cojones me metí en un puto centro comercial. Total, era un día de esos en los que no tienes nada que hacer, como siempre. Cuando quise darme cuenta ya estaba en la cola del cine para sacar mi entrada para ver una película que quería ver desde que se estrenó en nuestras carteleras: 'Sicario'. la nueva peli del director que nos sorprendió hace un par de años con la genial 'Prisioneros', Denis Villeneuve. Antes de nada, me gustaría decir que será la última vez que me compre un puto menú mediano de palomitas y Coca-Cola. Siempre me dejo más de medio cartón de palomitas. Para la próxima me lo compraré pequeño. Más barato. Bien, vayamos a la película, joder.


Lo reconozco, este póster me pone cachondo


Intentaré ser breve para no parecer gilipollas. Sicario es un thriller dramático con escenas de alta tensión. Quien se espere una película de acción sobre el cártel de la droga y el contrabando no está en su elemento, como le diría John Goodman a Steve Buscemi en 'El Gran Lebowski'. El film se sustenta en un reparto estelar encabezado por una gran Emily Blunt, un siempre gustoso Josh Brolin y un Benicio del Toro cuyo personaje se come la pantalla; y en unas escenas que, junto a la perturbadora banda sonora compuesta por Jóhann Jóhannsson, te harán estremecerte en la butaca, en el sofá, en la silla o en donde cojones quieras que estés sentado. El comienzo de la película ya nos lo deja bastante claro. Destacar por encima de todas las cosas la escena de la frontera entre la ciudad de Juárez (México) y Estados Unidos. Realmente sublime esta parte. Y así, unas cuantas más durante las dos horas que dura la cinta. Sin embargo, el valor de la película no reside sólo aquí, sino también en la forma de contar una historia tan dura (y real) sin mostrar absolutamente nada o sin llegar a ser totalmente explícito.

Conclusión: nos encontramos ante una de las pelis del año y, sin duda, ante uno de los mejores directores actuales que debería ser reconocido como realmente se merece.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Mi gran belleza (Crítica 'La Gran Belleza', 2013)

Hace una semana estuve dando una charla sobre Pier Paolo Pasolini, uno de mis mayores referentes no solo cinematográficos sino también en cuanto a estilo de vida y pensamiento. Lo hice en mi antiguo instituto, ante la atenta y siempre intimidante mirada de unos alumnos que sólo esperan que les sorprendas y no les aburras. Espero haberlo hecho, dicho sea de paso. La charla fue posible gracias a un gran amigo que fue mi profesor de Valenciano y Literatura Universal durante unos cuantos años: Felip Manzanaro. Que también le admiro muchísimo, dicho sea de paso, una vez más. Finalizado el "evento", nos fuimos a desayunar a un bar (aunque realmente parece un pub, o directamente es un pub, no lo se). Una Coca-Cola y media tostada con aceite. Soy muy sencillo, sí. Recalcar que pagó él. Mientras desayunábamos tranquilamente debajo de una sombra que no nos provocaba ni frío ni calor, sino únicamente sombra, hablamos un poco de cine, para variar. No me acuerdo cómo, llegamos al punto de hablar de 'La Dolce Vita' del gran Fellini. Ah sí, ya me acuerdo. Hablamos de La Dolce Vita porque el propio Pasolini escribió parte del guión, aunque realmente no aparece acreditado. Cosa que no es de extrañar (lo de la colaboración, digo), dado que fue el propio Fellini el que introdujo a Pier Paolo en esto del cine. A partir de ahí, sólo recuerdo que Felip me preguntó entusiasmado y efusivo como es él siempre a la hora de hablar de estos temas: "¿Has visto 'La Gran Belleza' de Paolo Sorrentino?". Yo, que conocía de la existencia de esta película y de su director, así como de las tremendas ganas que tenía de verla, le contesté temeroso: "No". Él respondió algo así como: "Pues vas a flipar, es la ostia". No se si fueron esas las palabras exactas que utilizó, pero en esencia vienen a ser las mismas. En ese mismo instante, mi cabeza sólo tenía un objetivo muy claro: ver la jodida película de una puta vez. Sí, por un lado estaba deseoso y emocionado por verla, pero por otro me sentía mal por no haberla visto en su momento, cuando ésta estaba en cartelera en los míticos Cines Navas de Alicante. Bien, esa misma tarde me hice con una copia de la película y no fue hasta ayer domingo que pude verla y joder, me arrepiento, me arrepiento de no haberla visto en su momento, me arrepiento muchísimo.



Era un domingo de cine perfecto. Estaba yo con mis padres y mi hermano sentados en el sofá, resacosos de no hacer nada, hasta que alguien dijo: "Fer, pon una peli". No me digas más. Era el momento ideal para verla. Yo estaba seguro de que les iba a gustar. Se la vendí muy bien. Quien dice que se la vendí muy bien dice que les recité la lista de premios que había cosechado, recalcando el Oscar a Mejor Película. La película no les gustó una mierda. Salvo a mi, como era de esperar. Es cierto que la cinta no es un film hecho para el espectador medio. Es extraña, rara, decadente... pero bella, muy muy bella. Y es que la película nos habla de eso: de la decadencia de una vida, de todo lo que nos rodea, la decadencia como vacío espiritual y vital que nos hace aborrecer hasta a nuestros mejores amigos. Pero luego está la belleza, la belleza con la que Sorrentino nos guía por una Roma también decadente, que nos sirve como tablero de ajedrez a la espera de que todas las fichas caigan. La belleza de la decadencia o la decadencia como forma de belleza que advierte, que nos avisa de que algo no anda bien, rodeados, ahí está la gracia, de tanta belleza. Y es que los personajes de esta poética y dramática historia son personas muy bien situadas, sin problemas económicos. Lo tienen absolutamente todo, pero realmente no tienen nada. Están vacíos, sin alma, sin fuerza para seguir viviendo esa vida tan llena de fiestas, caprichos, éxitos personales y artísticos que, por otro lado, no existen. Tratan de ocultarnos su tristeza, sus penas, y ellos mismos se dan cuenta de ello. El comienzo de la película es simplemente metafórico y súper alegórico a partes iguales. La muerte ante tanta belleza junta. Esa mezcla que se nos hace completamente contradictoria, al final cobra todo el sentido posible. El personaje interpretado por un gran Toni Servillo, Jep Gambardella, es un flâneur (que ya explicaré extensamente qué significa este término) que se dedica a vagar por las calles de toda Roma. Desde los barrios más bien situados de la ciudad hasta los barrios o las zonas más pobres. Jep es un tío que conoce y cae bien a todo el mundo. Es periodista, pero tiene alma de escritor. Escribió una novela cuando era joven, pero desde entonces su vida no ha recobrado el sentido que necesitaba para volver hacerlo. Le atormenta, pero no le preocupa. Jep siente que su vida terminó la primera vez que hizo el amor. El contraste aquí es sencillamente magistral. Tratando de sobrevivir ante tanta "belleza", lo único que Jep puede hacer es seguir vagando mientras ve como todo lo que se encuentra alrededor suya muere.



Es una película para ver varias veces. Hay mucha gente que la odia, y también hay mucha gente que la ama. Lo único que puedo deciros, bajo mi experiencia personal, es que la veáis sabiendo lo que os vais a encontrar. Yo estoy deseoso de verla por segunda vez. Necesito ver todos esos matices que se me escaparon durante el primer visionado y poder volver a reencontrarme con mi propia belleza. Y es que la clave o la llave de la película en sí, se encuentra en el origen de nosotros mismos. En nuestras raíces, donde comenzamos a vivir o con quienes comenzamos a hacerlo por primera vez. Jep, inmerso en este vacío colectivo, del cual nos hace partícipes, se da cuenta de ello y hace todo lo posible para escapar de esa belleza que, a pesar de ser tan hermosa y enamoradiza, le hace ser prisionero no sólo de Roma ni de la sociedad que le consume, sino de sí mismo.