lunes, 2 de mayo de 2016

¡Los muñecos diabólicos han vuelto! (Crítica 'The Boy', 2016)

Si la aparición de la muñeca Annabelle impactó a medio mundo con una más que potente presentación en 'The Conjuring' de James Wan, y una desastrosa y floja película con el mismo nombre, 'The Boy' vuelve a poner de moda esas pelis tan entrañables en las que un muñeco hijo de puta te jode el sueño todas las jodidas noches. Vamos pa' llá.

¡Por fin una película que se titula 'El Niño' y es buena!

La verdad es que la película no empezó demasiado bien. No por culpa de ella, sino porque se me olvidó ponerle los jodidos subtítulos y después me atacó una criatura volante que parecía haber salido del universo Tolkien o de la saga Harry Potter. Vosotros lo llamáis "mosquito". Y yo también. En fin, vamos a hablar de la puta película, que para eso estamos aquí (creo).

Lauren Cohen haciendo de niñera

La historia trata sobre una pava que, como en todas estas pelis, está bastante buena, y se muda a la una casa (bastante imponente también) para cuidar de un niño (JAJAJAJA) porque sus jovencísimos padres se van de vacaciones. Todo esto suena un poco típico, ¿no? Pues sí, es típico. Pero no pasa nada, porque está (casi) todo inventao ya, así que no nos vamos a quejar. El film está muy bien construido técnicamente. La composición de los planos, la fotografía, la banda sonora... todo está genialmente encajado. En cuanto a "chicha" se refiere, tiene un par de sustos que, a mi particularmente, me hicieron cagarme encima. El fallo de esta película reside en que, entre medias, falta un poco más de caña y dinamismo, pero bueno. Aunque lo mejor de esta cinta está aún por llegar. Y no llega hasta su sorprendente (giro) final. Los últimos veinte minutos son un deleite puro para los amantes del género. Una auténtica pasada, la verdad.

"Hola, voy a joderte"

Conclusión: si queréis pasar un buen rato (depende de lo que consideréis "buen rato") esta es vuestra película y, además, muy sorprendente. Echadle un ojo si tenéis sólo uno, echadle dos ojos si tenéis los dos. ¡Tata luego!





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